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La bandera de Amaguaña es un símbolo de identidad y orgullo para sus habitantes. Sus colores celeste y amarillo representan el cielo azul, la honorabilidad de la mujer, la riqueza de la tierra y el maíz, su principal producto. Pero ¿cómo surgió esta bandera y qué historia tiene?

La bandera de Amaguaña fue adjudicada en febrero de 1951, cuando la parroquia participaba en las olimpiadas Inter parroquiales organizadas por el Instituto de Educación y Cultura Municipal y la Comisión de Deportes. Estas entidades otorgaron los colores para las banderas de las 28 parroquias del cantón Quito que participaban en el evento deportivo. Así, Amaguaña recibió el celeste y el amarillo, que desde entonces la distinguen.

La bandera de Amaguaña es un emblema que resume su historia, su cultura y su identidad. Es una bandera que ondea con orgullo y dignidad en cada rincón de esta parroquia.

El óvalo: significa la unidad, grandeza y dignidad de un pueblo; el Pasochoa: que nos protege; la iglesia: el templo principal, representa la fe cristiana y la religión que se practica en la parroquia; el Curipogyo: En lengua kichwa significa manantial o pozo de curación; el telar: representa el trabajo de sus habitantes y la industria textil que se desarrolló en la parroquia, que generó y genera desarrollo económico.

I

Amaguaña rincón primoroso

a tu suelo bendijo el Señor;

hasta el Sol te sonríe amoroso

y la brisa refresca el calor.

II

De los Chillos el brazo Potente

de la Patria esperanza floral,

de tus hijos el pecho valiente

es coraza de bronce ante el mal.

III

Eres cuna del prócer Salinas,

y del gran señorío, mansión,

hoy constante y triunfante caminas,

a la cumbre de noble ilusión.

IV

Alegría mantienen tus lares,

en la torre se eleva la cruz;

eres como barquilla en los mares,

eres como en la noche, la luz.

V

Te coronan las cumbres andinas

con dorado y flotante trigal;

a tus campos de verdes campiñas

lo circunda gallardo maizal.

 

Letra: José Enrique Tello

Música: Richard Antón

Historia

Amaguaña

Amaguaña es una parroquia rural del cantón Quito, en la provincia de Pichincha, que fue creada el 30 de mayo de 1861. Su nombre, en quichua, significa «Nunca se Muere» o «Tierra de Vida» , debido a la abundancia de vertientes de agua que existen en la zona, las cuales eran visitadas por los incas en busca de sanación.

La historia de Amaguaña se remonta a la época prehispánica, cuando estaba habitada por diversos pueblos indígenas, como los panzaleos, uyumbichos, caras y quitus. El cacique Amaguañuy era el líder de esta zona, y se asentó en el lugar más alto, que hoy es el barrio de Carapungo. Allí se han encontrado restos arqueológicos que dan cuenta de la antigüedad y el nivel cultural de sus habitantes.

Durante la época colonial, los habitantes de Amaguaña sufrieron la explotación de los españoles, que los sometieron a mitas, obrajes y encomiendas. Sin embargo, también hubo algunos mestizos y blancos que se establecieron en la parroquia, como Pedro Ampudia, hijo del fundador de Quito, y otros apellidos como Correas, Galves, Muñuscas, Gallardos, Villacís y Trujillos.

En 1660, Amaguaña y gran parte del Valle de los Chillos fueron inundados por una erupción del volcán Pichincha, que provocó un derrumbe del Sincholagua. Esto dio origen a la creencia de que estos lugares fueron un lago por algunos días.

En el siglo XIX, Amaguaña fue una de las primeras parroquias en ser adoctrinadas por los franciscanos, que llegaron a evangelizar a los indígenas. También fue cuna de nobles y personajes ilustres, como Tránsito Amaguaña, una mujer indígena que luchó por la tierra, el agua y la educación para su pueblo.

Hoy en día, Amaguaña es una población tranquila y pujante, famosa por sus carnavales y su comida típica. Su gente conserva sus tradiciones y su identidad cultural, y busca el desarrollo y el progreso de su parroquia.